Su mirada hace que pierda todos mis mecanismos de defensa, me vuelvo chiquitita y débil, pero a la vez aflora algo dentro de mi muy potente, que me hace sentir fuerte, linda, inteligente… y me da la suficiente fortaleza para pedirle que me deje de mirar “así” y que me conteste a la simple pero a la vez compleja pregunta de: Che, ¿Qué onda nosotros dos?
Sinceramente nunca puedo pronunciarlas con total facilidad, pero estaría muy bueno que así fuera, que toda esa fuerza, ese fuego que arde cuando nos mira, lo usáramos para emitir esas cinco palabras que nos cambiarían la vida, solucionando y simplificando muchas cosas.
Y es increíble descubrir que esa simplificación nos ayuda mucho en las relaciones con los hombres que así como me dijo una amiga una vez, “los hombres tienen mentalidad simple”.
Es un signo de madurez, de hecho, poder decir, sin vueltas, sin complicaciones, sin vergüenza; ¿Qué curso querés que tome nuestra relación?
Y para explicarme mejor, les voy a contar el caso de mi amiga Soledad que desde aproximadamente los trece años está enamorada de un chico que es dos o tres años mayor que ella llamado Franco. Si tuviese que describir su prototipo de hombre, diría que le gustan los inteligentes, con linda sonrisa, que sean habilidosos, deportistas, simpáticos… Es la típica mina a la que le gustan los “Chicos 10”. Es decir, que son perfectos y en las cosas que hacen, se destacan. Tengo que admitir que no esta mal a veces elegir a alguien así. Quizás no tendría ningún problema amoroso saliendo con ese tipo de hombre.
Cuento su historia porque es un caso particular, en el que ella estuvo enamorada de él más o menos desde que nació y nunca tuvo las agallas para decirle a su querido amigo. ¿Che, tengo alguna posibilidad con vos?
Quizás más de una lo ha implementado y la respuesta no fue la esperada. Tal vez les contestaron algo así como: “Fulanita, yo te quiero un montón y lo sabes, pero (y después del pero viene siempre lo malo)… somos amigos y no quiero arruinar esto que tenemos”. En ese momento se quisieron morir, pensando “NOOOO! Y ahora, ¿¿¿¿¿con que cara lo miro?????”. Y la respuesta es simple, con la misma cara con la que tuvieron la fortaleza para preguntarles y con la misma cara con la que van a seguir mirándolos como si nada hubiese pasado. Simplemente tenemos que hacer una gran sonrisa y contestar un “Ahh, genial, porque no quería que haya confusiones, porque yo siento lo mismo que vos y últimamente estuve teniendo el temor de que cambiáramos los tantos” Y ¡listo! Salen triunfantes de una pregunta simple, con una simple respuesta que nos soluciona la vida, porque siempre decimos que queremos ser mosquito para escuchar lo opina de nosotras.
Si bien es probable que si estaban hablando en una fiesta de repente sientas una gran angustia y ganas de irte, porque vas a estallar en llantos en cualquier momento, está bien que no nos vea llorar. O por lo menos eso pienso yo. Porque si el flaco no quiere saber nada, es imposible tratar de forzar algo, intentar algo con alguien que por más que nos morimos por el, no siente lo mismo que nosotras.
Si bien por mucho tiempo nos vamos a sentir desilusionadas, es mejor que pase lo antes posible. Porque desperdiciar seis años de tu vida, enamorada de alguien que nos quiere como amiga es difícil. Y duele mucho más el hecho de sentir que nunca tuvimos la osadía para encarar con determinación la finalidad última de la relación.
Además, no hay que dejar de lado la posibilidad (¡nunca!) de que nos diga que sí siente lo mismo y que hace tiempo que está enamorado de nosotras pero que nunca se animó porque no sabía como decirlo y porque, en realidad, no tenía ni idea que la pileta si que estaba llena y se podía tirar un gran clavado sin golpearse la cabeza. En esos momentos solo queda disfrutar y vivir la felicidad que implica poder haber tenido el empuje para dar el primer paso.
Y si, hace falta coraje, tener muchas ganas de un cambio, ser valientes y tener mucha determinación, pero cuando pase, les puedo asegurar que van a sentirse mucho más livianas, porque se sacaron un gran peso de encima, liberándose de una relación sin futuro que las mantenía prisioneras, o saliendo de una relación de amistad que era ya insostenible por el amor mutuo que sentían.
Solo resta decirles… ¡¡¡¡¡FUERZA CHICAS!!!!!