viernes, 15 de abril de 2011

Mis amigas y sus problemas amorosos

El otro día, hicimos una reunión con algunos de mis compañeros de la facultad e invité a dos amigas del secundario. Mis amigas Valentina y Laura. Un compañero facultativo, Lautaro, me confesó cuando las presenté que le gustaba Valentina, pero ella (sabiendo que él gustaba de ella, por mi, obvio) decidió que no le gustaba tanto y se puso a hablar maravillas con el amigo de Lautaro, Daniel. Para completar la situación, Laura me confesó en el baño que le parecía h-e-r-m-o-s-o Lautaro!

Esa noche ninguno de los tres obtuvo lo que quiso:
  •  Lautaro no estuvo con Valentina
  • Valentina no estuvo con Daniel
  • Y Laura no estuvo con Lautaro

Faltaba que Daniel gustase de mi, eh? (si fue así, ni me enteré!)

¿¡Quién no tuvo una salida de ese tipo!?

¡Como es posible que pasen esas cosas!. Pero la historia sigue:
En la próxima fiesta que organizamos, Lautaro contó que estaba felizmente de novio con una chica que se llamaba Mariana. Todas nos pusimos felices por él excepto Valentina. Ese día salimos y al otro día, cuando se recuperó de la trasnochada, me llamó diciendo que le pasaban “cosas” con Lautaro y que antes no se había dado cuenta de lo que sentía.

¿Cómo es posible que cuando alguien tiene algo, no lo quiere, lo desprecia al toque y cuando lo pierde decide que esta perdidamente enamorada?

Obvio que no le conté nada a Lautaro de lo que sucedía con Valentina, pero fue ella, la que se encargó de acercarse a él, volverle a hablar, por chat, por mensajes. Todavía creo que lo quería solo porque no lo podía tener. Igual, a pesar de todo, se seguió viendo con otros chicos esporádicamente.
A los dos meses, Lautaro cortó con su novia porque no estaba seguro de lo que sentía y una de las razones estoy segura que era Valentina.

¿Por qué siempre que una está de novia/o, aparecen de la nada una fila de chicos/as que quieren estar con vos y cuando estás soltera/o, no quedan ni las sombras de cada uno de esos?

Pero no fue directamente a buscarla. Se la hizo lo más difícil que pudo y no creo que Lautaro haya sido rencoroso ni mucho menos, simplemente, se hizo valorar.
Valentina con cada día que pasaba, más lo quería poseer. Pero finalmente, unos meses después,  se flasheó con otro flaco. Lautaro volvió con su novia Mariana y Valentina siguió viviendo como si nunca hubiese sucedido nada.

¿Cuales fueron las equivocaciones de cada uno?

No se si está bien llamarlas equivocaciones. Más bien, son detalles que provocan situaciones como esta.
Primero que nada ella debería haber, aunque sea, aceptado hablar con él. ¿Como es eso de que no nos gusta quién está a nuestros pies y siempre queremos el que no nos da ni la hora?

A mi me ha pasado eso de que quizás el chico no me gustaba, pero cuando me enteré que estaba atrás mío me dedicaba siempre a dedicarle una sonrisa, a contestarle los mensajes, creyendo que quizás eso le haría feliz, cometí el error de cada vez engancharlo más y más. Es siempre mejor cortar todo de una y por lo sano. Y respecto al hecho de los que le pasó a Valen, es normal querer tener alguien atrás. ¡Te sube mucho la autoestima! Aunque no es justificativo para jugar con los sentimientos de los demás.

Respecto finalmente al tema de por qué cuando uno esta de novia tiene una chorrera de flacos atrás, lo único que puedo decir es que yo creo que enamorada, una irradia una felicidad, una energía, un carisma que solo lo transmite quién esta enamorado. Eso se percibe, se comparte, se contagia y se recibe muy bien de parte de la otra persona… y eso enamora.




¡Lo mío no es una película, es una serie!

Hoy estábamos quejándonos con mi amiga Lucía de cómo ciertas mujeres solemos hacernos un mundo de algo que es insignificante, y la razón por la cual ellos no perciben ni la octava parte de lo que nosotras sentimos.

Mi amiga Lucía es una de esas personas denominadas frías por algunas, o seca por otras, o… mmm ¿Como decirlo? Es de la típica mina que te dice: “Bueno, ¿no te gustó?. Perfecto. ¡Manejate!”. Yo admiro esa forma que tiene de no hacerse mucho problema por las cosas, o mejor dicho, no demuestra nada de sentimentalismo. Es mi opuesto en otras palabras. Yo soy de las que me paso todo el día hablando con mis amigas de lo que siento. (Qué feo suena admitirlo tan naturalmente).

Lucía está “enamorada” o en lo que en ella sería “ese flaco está bárbaro” de nuestro compañero de facultad Manuel. Él es inteligente (según lo que percibí, es bastante aplicado y tiene linda letra) y es el típico carilindo, pero en este caso, el chico tiene un plus: es simpático. Morocho, ojos verdes, dientes lindos, nariz respingada, lindo cutis, siempre afeitadito y peinado. Como diría mi amiga, este morocho “irradia belleza” y a ella la tiene loca cuando la mira y “la desnuda con la mirada”. Pero lamento decir que él a penas sabe como ella se llama, y estoy seguro que lo último que puede llegar a sospechar es que ella está perdidamente enamorada de él. A penas hablan, de suerte que a veces se saludan por cordialidad y ni hablar de entablar una conversación. A pesar de que Manuel es un chico bastante accesible (he tenido la posibilidad de hablar con el en varias ocasiones), ella le demuestra -20 lo que siente y no la juzgo. Porque, ¿qué es lo que ella puede hacer?

Yo, por mi parte, me defino como una mujer que si quiere algo, busca todos los medios para conseguirlo. Ojo, no soy una loca desquiciada, sino que lucho por lo que quiero y rara vez logro sacarme de la cabeza a alguien que me flasheó. Perdono fácil y soy más bien de olvidarme de los errores de los demás y suelo dar segundas (y terceras) oportunidades. Soy muy perceptiva y receptiva. Hablando de sentimientos relativos al amor, pienso que los hay de dos clases: Uno que se llama comúnmente en la jerga de la juventud “calentura”, es decir: me gusta mucho el flaco, me parece h-e-r-m-o-s-o, pero no lo conozco a fondo. A penas se si tiene hermanos o no y ni hablar de que si se su apellido o no. Con este tipo de chicos una quiere solo un beso o incluso dos y listo. Chau relación. El otro tipo de sentimiento, es eso que una siente cuando te importa mucho lo que le sucede, si está bien. Te importa su felicidad, lo conoces la suficiente, sabes que música escucha, como está compuesta su familia, sabes que materia prefiere, que actividad extracurricular hace, que deportes practica… te gusta físicamente, si, pero más te gusta su personalidad. Como te sentís vos cuando estás con él. (Sí, estuve y estoy enamorada, pero más adelante hablaré de eso).

A lo que quiero ir con todo esto, es que si una mujer siente por un chico algo similar a la opción uno, es raro que no se acerque a hablarle, es más incluso que hasta que intente llegar a entrar en una cierta confianza express con él. En cambio, desde mi punto de vista, si una siente algo más similar a lo que relaté yo como opción dos y que habla de un tipo de enamoramiento sincero y muy sentimental, es raro que la mujer se acerque a hablarle, principalmente porque te importa tanto que no querés perder ni  lo poco que son; amigos.

Y bueno, toda esta deducción surge porque veníamos caminando con Lucía, hablando de “su tema” alias Manuel, y yo le decía que una suele hacerse la cabeza por pequeñas cosas, por ejemplo quién no escuchó alguna vez o pensó algo como: “si me saludó así, algo le debe pasar”, “Me miró, para mí que se dio cuenta de que hablaba de él”, “Me sonríe, ¿tendré manchada la cara?”, “Cuchichea con el amigo, estoy vestida acorde la situación, ¿no?”

Solemos crear un mundo, una película hasta en versión 3D… y Lucía cortó mi razonamiento corrigiéndome diciendo: “No Flor, lo mío no es una película, es una serie de 10 temporadas!”. Si. ¿Quién no tuvo un amor platónico alguna vez?, ese chico perfecto, de ojos claros, simpático, deportista, inteligente. Ese chico que admiras. Pero lo que le corregí a Lucía y que creo que es un error común, es el hecho de que una suele bajarse el autoestima enseguida y dice algo como: “No, un chico así nunca se fijaría en mí” y si una se convence de eso, eso es lo que pasa. Está bien tener un amor imposible como el mío por Leonardo Di Caprio, pero...

¿Por qué no creer que es posible estar con un simple Manuel  “que irradia belleza”? 

domingo, 10 de abril de 2011

¿Y si es porque soy demasiado buena?

Voy a comenzar primero hablando del tema que nos concierne a todas: hombres, que si bien ellos dicen ser "simples", hay una gran cantidad de cosas que una mujer tiene que saber para tratar de entender la mente masculina y algo creo haber aprendido de propias experiencias y de mis amigas:

Todas, o la gran mayoría de mujeres que conozco, siempre han sido (aunque sea en algún momento de sus vidas), una "chica buena" y quien lea esto estará preguntándose ¿Yo también lo fui/ soy una chica buena? ¿A qué se refiere exactamente?
Me refiero a la mujer que entrega de más, que da todo a un hombre al que a penas conoce, sin que él tenga que invertir mucho en la relación. Es la mujer que se entrega ciegamente porque desea demasiado ser correspondida, que él la quiera... ¿A quién no le pasó alguna vez?

Haberle cocinado una cena que le tomó 4hs de preparación, haberse vestido como para un desfile, haber decorado su casa con mantelitos de colores y velas... esto, lamento decirte, es no darse un valor alto a si misma. Es como que la relación es nueva, el lazo con el chico es prácticamente nulo y ella ya juega su mejor carta... y esto remarca la desesperación de muchas mujeres por "gustar", pensando, erróneamente, que todo lo complementario (la ropa, los tacos, la comida elaborada, las velas, etc.) pueden ayudar a sumar puntos y esto no es así.
¿Nunca se te ocurrió pensar que si las primeras veces le preparas algo básico, y después cuando crece la relación le cocinas algo más elaborado  el se sentiría especial?

La mujer se tiene que hacer valer. Ningún hombre va a valorar a una mujer que no se respete a sí misma. Una tiene que sentir que es un premio, que vos sos un premio y él así lo va a sentir!